En la mayoría de nuestras clases de educaciones caninas a domicilio nos preguntan si conocemos algún veterinario de confianza para llevar a sus perros. Como sabéis, nosotras llevamos a nuestros perros a nuestras dos clínicas veterinarias de referencia (podéis encontrar el enlace a sus páginas webs en Empresas Amigas), pero nos hemos dado cuenta de que en la gran mayoría de los hogares que hay un perro en la familia no tienen un veterinario en el que confíen.

De ahí que hayamos decidido crear ésta entrada en nuestro blog, para ayudaros a seleccionar una clínica veterinaria “de cabecera”. Es decir, vuestro lugar de referencia para acudir tanto para una vacuna, una desparasitación como por algún motivo más grave.

Soraya junto a parte de su equipo y su perro en la recepción de la clínica veterinaria.

Soraya junto a su equipo en la recepción de la clínica veterinaria.

La veterinaria se agacha para hacer una revisión general al perro en el suelo, en vez de subirle a la mesa ya que es un perro grande.

¿Cuáles serían las claves para seleccionar esa clínica de referencia?

  1. Clínica amable o también llamadas Dog Friendly. Es decir, una clínica donde tanto los profesionales como el espacio esté lo más adecuado posible para el bienestar físico y emocional de nuestro compañero de cuatro patas. Con esto nos referimos, a que usen alfombras antideslizantes, que revisen a los perros grandes en el suelo,…
  2. El CV es muy importante, pero también lo es que tenga conocimientos relacionados con el manejo y comportamiento canino. Así sabrá qué son las señales de calma, de estrés, de amenaza…y cómo ayudar al perro para gestionar las diferentes situaciones.
  3. Salas de espera para todos. Por suerte cada vez son más las clínicas donde tienen lugares separados para perros y gatos, donde puedan esperar su turno lo menos estresados posibles. Incluso algunas, cuentan con consultas específicas para perros y para gatos.
  4. Que tengan en cuenta las necesidades comportamentales de tu perro. Si tienes un perro miedoso, tu perra está en celo o cualquier otro motivo por el que el perro necesite más espacio y tranquilidad, una clínica veterinaria concienciada con estas necesidades específicas te dará cita a primera o bien última hora del día.
  5. Visitas de cortesía. Es importante que estén dispuestos a que alguna vez pases con tu perro sólo para decir “hola”. Una visita rápida, donde haya mimos y buenos recuerdos. Donde no haya vacunas, manipulaciones,…así tu perro no relacionará el veterinario con momentos de mucho estrés.
  6. Feromonas apaciguantes (Adaptil o Feliway si hablamos de gatos) que ayudan a los perros (y gatos) a gestionar situaciones complicadas. Si la consulta de tu veterinario tiene siempre puesto el difusor, es buena señal.

    Dos gatos permanecen tranquilos y jugando dentro de la consulta del veterinario.

  7. Por último, pero no menos importante sobre todo para tu perro :)…es que le den un premio en comida. ¡¡O varios!! Todos sabemos lo tragones que son nuestros perros y nunca está de más si les ayudamos a superar el mal trago con una chuche rica.

Para finalizar, aconsejaros que en vuestra búsqueda de una buena clínica veterinaria no os centréis sólo en la parte económica. Desde luego que es un punto muy a tener en cuenta, pero como nosotras solemos decir “El veterinario no es caro, es costoso”. Es decir, la formación con la que cuenta el veterinario hay que pagarla. Al igual que el tiempo que nos ha dedicado, aunque no nos haya mandado ningún  medicamento. Y os aseguramos que un buen veterinario, aunque os parezca en un principio caro, a medio-corto plazo os saldrá rentable ya que estará cualificado para dar con lo que le pasa a tu perro.

Esperamos haberos ayudado y que tengáis que ir muy pocas veces al veterinario. Sólo si son visitas de cortesía 🙂

Pin It on Pinterest

Share This