Aquí te doy las claves para que eso no ocurra.

Me presento, soy Nemo, un Yorkshire Terrier de dos kilos y poco de peso, vamos que soy el típico perro que la gente denomina “toy”… pues bien, resulta que no soy un juguete. Nos acusan de macarras y consentidos por ir siempre en brazos, pero…  ¿alguien se ha preguntado si nosotros queremos estar en brazos?

Voy a organizarme e ir por partes, porque de lo que vengo a hablar aquí ¡es muy importante!

CÓMO SE NOS TRATA

  • Nos sobreprotegen. Nuestro tamaño suele hacer que gocemos de ciertos privilegio – lo cual no está mal- como que nos suban a la cama, que nos suban al sofá, que nos dejen entrar en tiendas yendo en brazos… pero no nos subimos por elección propia a los sitios cuando así lo decimos, ¡¡¡dependemos de que alguien tenga a bien hacerlo por nosotros!!! 
  • Nuestro tamaño nos hace dependientes a la hora de poder hacer las cosas. Imaginad por un momento que cada vez que sentís la necesidad de descansar cómodamente dependieseis de que vuestra pareja, compañera de piso, vecino del cuarto, os cogiera en brazos y os llevará al sitio que queréis.
  • Al intentar comunicarnos se nos acusa de consentidos : “¡¡Aayyyy, quién es el consentido de la casa….anda que nuestra pulguita hace lo que quiere con nosotros…con lo pequeño que es y lo que manda…” Pues para hacernos entender podemos rascaros con nuestras o ladrar… es sólo no podemos subir al sofa.

Pues bien: ni quiero ser un consentido. Ni hacer nada con vosotros. Ni tampoco quiero mandar. Lo que realmente quiero es… ¡¡¡¡¡¡subirme al sofá a descansar!!!!!!!!!!!! Y si pudiese hacerlo por mis propias patas mejor.

VAMOS A BUSCAR SOLUCIONES

Venga, ahora que os he dado la oportunidad de poneros en nuestras patas, toca buscar soluciones para esta situación que tanto nos incomoda.

Sé de buena trufa que en el mercado hay un montón de opciones que nos permiten una mayor autonomía tanto a nosotros como a cualquier perro con problemas de movilidad, como son las rampas o escalones que nos facilitan el subir solos al sofá. Si tenéis la suerte de ser habilidosas -no como en mi casa, todo sea dicho- podréis fabricarlos vosotras mismas.

¿QUÉ OCURRE CUANDO ESTAMOS EN LA CALLE?

Tenemos los dos extremos cuando nos paseáis:

  • O no dejáis que nos acerquemos a nadie, no vaya a ser que nos hagan daño y es que no podemos acercarnos ni a otro perro aunque sea aún más pequeño que nosotros, y ¿cómo evitáis que nos acerquemos? ¡¡¡¡COGIÉNDONOS EN BRAZOS!!!! Y ahí nos tenéis volando por los aires y nuestra dignidad por los suelos.
  • O bien la segunda opción y no sé cuál es peor. Os empañáis en que saludemos a todos los perros con los nos encontramos por la calle, sean grandes, pequeños activos o no…

A ver, somos perros, necesitamos relacionarnos con otros perros, pero necesitamos estar seguros de que va a ser una interacción tranquila porque es cierto que perros más grandes, con un pisotón en pleno juego nos pueden hacer mucho, mucho daño. Necesitamos nuestro tiempo, que nos dejéis acercarnos despacito, primero olfatearnos tranquilamente y decidir si queremos ir a más o seguir el paseo. Habrá perros con los que prefiramos no saludarnos y continuar con el paseo, pero por favor, cambiando la ruta del paseo si hace falta pero no cogiéndonos en brazos.

Pensad que muchas veces recurrimos al ladrido como estrategia porque es lo que todos entendéis, si ladramos nos alejáis, eso es así. Quizá si otras cosas también nos funcionasen ladraríamos menos. 

En definitiva, que no os olvidéis que a pesar de nuestro tamaño somos igual de perro que el mastín de 70kg, es decir, lo que no haríais con él no lo hagáis con nosotros. Excepto el que nos permitáis subir al sofá, ahí seguimos siendo pequeños 😉, pero ya sabéis con rampa, ¡¿¡eh!?!

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