Me presento, soy Trapos, el abuelo de la familia de IntegranDog, y es que tengo ¡¡¡¡¡14 años!!!!! Por aquí, les cuesta creerse que haya llegado a esa edad, pues en los últimos años les he dado varios sustos, en los que pensaban que les tocaba despedirse, pero… aquí sigo, hecho un chaval, un chaval canoso, pero con las mismas ganas. Y es precisamente de eso, de lo que vengo a hablaros, de ganas.

Por suerte, lo perros tenemos una esperanza de vida cada vez más larga, pero me da la impresión, de que no siempre sabéis cómo tratarnos durante nuestra vejez. Sé que muchos de mis congéneres, llegados a este punto, tienen una vida que se reduce casi a comer y dormir, porque claro, esta mayor y es mejor no molestarlo. Pues bien, queremos que nos molestéis.

Es cierto, que las necesidades de un perro mayor no son las mismas que las de un perro joven, pero seguimos disfrutando de los paseos, del juego y del contacto, lo único que de una manera distinta.

A partir de cierta edad, es necesario que veamos más a nuestra veterinaria, es una edad en la que comienzan algunos achaques. Una de las cosas que más calidad de vida nos suele restar es el dolor, producido normalmente por la artrosis propia de la edad, ese puede ser uno de los motivos por los que nos veáis menos activos. En mi caso fue toda una suerte que mi vete, me derivará a la fisio, porque gracias a lo hecho en las sesiones con ella y a las recomendaciones que ha dado a mi familia para hacer conmigo, el dolor ha disminuido mucho y vuelvo a tener energía para saltar sobre la mesa y arrasar con toda la comida que pille (que creíais, ¿que a mis 14 años mi alma de Beagle zampón disminuiría?, pues no, yo por la comida lo que sea 😊)

También, he notado que vuestra interacción con nosotros disminuye. Algunos de nosotros con la edad vamos desarrollando sordera, y claro como no os oímos, dejáis de hablarnos. Pero es que hay maneras de comunicarse que no son la voz, en mi familia, a través de los gestos, me llaman, me piden que me siente o tumbe. Durante el paseo si hay que cambiar de dirección, en lugar de utilizar la tensión de la correa para avisarme (que es bastante incómodo y a mi espalda no le viene bien), me tocan suavemente el lomo y yo ya sé que tengo que estar pendiente, porque dejamos de ir recto. Y todo esto, por no hablar de la mejor comunicación de todas, las CARICIAS, no os olvidéis de mimarnos mucho mucho.

Ahora me toca hablar del juego y los paseos, porque sí, a mis 14 años me gusta jugar y me gusta pasear. Vale, ya no estoy para dar caminatas de 4 horas por el campo, pero eso de llegar al parque y sentarnos en al césped (bueno en mi caso en un banco, que yo soy más al estilo jubilado humano) viendo a las personas y a los demás perros, mientras disfrutamos del solecito, no tiene precio. Y jugar…, me encanta jugar, no a perseguir pelotas (eso nunca me ha gustado, correr por algo que no te puedes comer me parece un sinsentido), pero en utilizar el olfato y los puzles interactivos soy una máquina, y lo más importante, hacen que me siga sintiendo valioso.

Entiendo, que a veces, este cambio de perspectiva puede resultar complicado, pero para eso podéis contar con los consejos del veterinario y la ayuda de IntegranDog.

Pero resumiendo, que lo que realmente quiero transmitiros, es que dejéis de mirarnos como midiendo el tiempo que nos queda a vuestro lado, y que sigáis disfrutando con nosotros tanto como al principio, porque a nosotros lo único que nos importa es que por hoy, seguimos a vuestro lado.

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