Conoce el gran peligro de la  procesionaria: cuándo aparece y qué debes hacer si  tu perro toca una oruga

Conoce el gran peligro de la procesionaria: cuándo aparece y qué debes hacer si tu perro toca una oruga

La procesionaria supone una gran amenaza para la salud de nuestros perros. Debemos extremar las precauciones entre los meses de Febrero y Mayo y evitar las zonas de pinos, abetos y cedros. En caso de que se produzca contacto entre la oruga y el perro, debemos acudir rápidamente a la clínica veterinaria más próxima

La oruga procesionaria (Thaumetopoea pityocampa) o también conocida por la procesionaria del pino, hace sus nidos en los pinos, abetos o cedros. Y hasta hace unos años los meses más peligrosos tanto para humanos (sobre todo los niños o personas alérgicas) como para los perros, eran Abril y Mayo que era cuando bajaban de los nidos al suelo. Pero con los cambios de climatología que estamos sufriendo, últimamente ya se están viendo algunas orugas en Febrero.

La oruga procesionaria o procesionaria del pino.

¿Por qué se le llama procesionaria? Porque suelen ir en procesión, una detrás de otra. Se cree que es una hembra la que guía la fila. Y es justo esta hilera lo que llama la atención de nuestros compañeros de cuatro patas, que van a meter el hocico donde no deben.

Pero, ¿qué es lo realmente peligroso de la oruga? Lo peligroso de la oruga son los «pelitos» que la recubren y que va dejando por donde pasa. Cuando nuestro perro entra en contacto con esos pelitos (o incluso nosotros), se provoca una reacción alérgica e inflamación de la zona. El impulso inmediato del animal suele ser lamerse la zona afectada, por ejemplo si ha pisado la oruga o la zona por donde ha pasado. Nuestro perro sentirá un escozor en esa zona, se lamerá y ahí la reacción pasará a la lengua del perro. Que es cuando se pone de verdad en riesgo su vida, ya que una inflamación de las vías aéreas obstaculiza la entrada de aire.

¿Qué debo de hacer si mi perro toca o se come una oruga procesionaria? En las épocas de mayor peligro, es decir en las que las orugas están por el suelo, es mejor evitar las zonas donde puedan estar y sobre todo los días que haga más calor que es cuando más se mueven. No obstante, si paseando tu perro huele, pisa o se come una (si es éste último caso, aconsejamos que avises al veterinario que acudas que ha ingerido una oruga) puedes lavarle bien la zona con abundante agua. Si puede ser templada y con jabón neutro, mejor. Para que así haga espuma y se lleve todos los pelillos que haya en la zona.

Si tu veterinario te ha enseñado cómo hacerlo y te ha expedido la correspondiente receta, es el momento de que pongas en práctica lo aprendido en su consulta y pinches la dosis adecuada de Urbason.

Y tras todos estos pasos, acude lo más rápido posible a la clínica veterinaria más cercana. Recordarte que si puedes avisar por teléfono previamente de la urgencia, les facilitas a ellos que estén preparados. Sobre todo si tu perro ha ingerido la oruga. Es importante que los profesionales estén preparados para recepcionar correctamente y lo más rápido posible vuestra urgencia.

Te dejamos un vídeo del Hospital Veterinario Privet, donde el veterinario David Herrero, te explica con más detalle cómo son los nidos, las consecuencias en tu perro si toca, pisa, lame o se traga una oruga del pino y qué pautas puedes seguir hasta llegar a la clínica más cercana.

Recuerda

  1. Evita los pinares
  2. Lava la zona afectada con abundante agua (jabonosa a ser posible)
  3. Pincha Urbason siempre y cuando tu vete te haya enseñado cómo
  4. Acude lo antes posible a la clínica más cercana

Esperamos haberte resuelto dudas sobre la oruga procesionaria y que nunca tengas que poner en práctica los consejos sobre qué hacer en caso de que tu perro entre en contacto con una 🙂 . Si estás buscando una clínica veterinaria para tu perro, gato o animal exótico, pero no sabes cómo elegirla…echa un vistazo a las recomendaciones de nuestro artículo

Cómo elegir un buen veterinario

Cómo elegir un buen veterinario

En la mayoría de nuestras clases de educaciones caninas a domicilio nos preguntan si conocemos algún veterinario de confianza para llevar a sus perros. Como sabéis, nosotras llevamos a nuestros perros a nuestras dos clínicas veterinarias de referencia (podéis encontrar el enlace a sus páginas webs en Empresas Amigas), pero nos hemos dado cuenta de que en la gran mayoría de los hogares que hay un perro en la familia no tienen un veterinario en el que confíen.

De ahí que hayamos decidido crear ésta entrada en nuestro blog, para ayudaros a seleccionar una clínica veterinaria “de cabecera”. Es decir, vuestro lugar de referencia para acudir tanto para una vacuna, una desparasitación como por algún motivo más grave.

Soraya junto a parte de su equipo y su perro en la recepción de la clínica veterinaria.

Soraya junto a su equipo en la recepción de la clínica veterinaria.

La veterinaria se agacha para hacer una revisión general al perro en el suelo, en vez de subirle a la mesa ya que es un perro grande.

¿Cuáles serían las claves para seleccionar esa clínica de referencia?

  1. Clínica amable o también llamadas Dog Friendly. Es decir, una clínica donde tanto los profesionales como el espacio esté lo más adecuado posible para el bienestar físico y emocional de nuestro compañero de cuatro patas. Con esto nos referimos, a que usen alfombras antideslizantes, que revisen a los perros grandes en el suelo,…
  2. El CV es muy importante, pero también lo es que tenga conocimientos relacionados con el manejo y comportamiento canino. Así sabrá qué son las señales de calma, de estrés, de amenaza…y cómo ayudar al perro para gestionar las diferentes situaciones.
  3. Salas de espera para todos. Por suerte cada vez son más las clínicas donde tienen lugares separados para perros y gatos, donde puedan esperar su turno lo menos estresados posibles. Incluso algunas, cuentan con consultas específicas para perros y para gatos.
  4. Que tengan en cuenta las necesidades comportamentales de tu perro. Si tienes un perro miedoso, tu perra está en celo o cualquier otro motivo por el que el perro necesite más espacio y tranquilidad, una clínica veterinaria concienciada con estas necesidades específicas te dará cita a primera o bien última hora del día.
  5. Visitas de cortesía. Es importante que estén dispuestos a que alguna vez pases con tu perro sólo para decir “hola”. Una visita rápida, donde haya mimos y buenos recuerdos. Donde no haya vacunas, manipulaciones,…así tu perro no relacionará el veterinario con momentos de mucho estrés.
  6. Feromonas apaciguantes (Adaptil o Feliway si hablamos de gatos) que ayudan a los perros (y gatos) a gestionar situaciones complicadas. Si la consulta de tu veterinario tiene siempre puesto el difusor, es buena señal.

    Dos gatos permanecen tranquilos y jugando dentro de la consulta del veterinario.

  7. Por último, pero no menos importante sobre todo para tu perro :)…es que le den un premio en comida. ¡¡O varios!! Todos sabemos lo tragones que son nuestros perros y nunca está de más si les ayudamos a superar el mal trago con una chuche rica.

Para finalizar, aconsejaros que en vuestra búsqueda de una buena clínica veterinaria no os centréis sólo en la parte económica. Desde luego que es un punto muy a tener en cuenta, pero como nosotras solemos decir “El veterinario no es caro, es costoso”. Es decir, la formación con la que cuenta el veterinario hay que pagarla. Al igual que el tiempo que nos ha dedicado, aunque no nos haya mandado ningún  medicamento. Y os aseguramos que un buen veterinario, aunque os parezca en un principio caro, a medio-corto plazo os saldrá rentable ya que estará cualificado para dar con lo que le pasa a tu perro.

Esperamos haberos ayudado y que tengáis que ir muy pocas veces al veterinario. Sólo si son visitas de cortesía 🙂

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